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jueves, 28 de julio de 2011

Fino, fino, filipino!

Aqui os traemos una casa más fina que el papel (o casi). Ubicada en un solar en cuña cuyo lado "amplio" es de 1,21 metros y el lado fino apenas 72 cm. A partir de ahí la imaginación (y el contorsionismo) al poder! Y es que este podría ser otro de esos enunciados extremos de la escuela para poner a prueba las artes e imaginación de los estudiantes, sólo que en este caso de verdad: La casa será un espacio de trabajo, una ermita creada para un destacado escritor Isreali, llamado Etgar Keret. Además, cumple la función de un estudio para invitados – jóvenes creadores e intelectuales de todo el mundo. Seguro que también sirve para hacer unas fiestacas que te mueres...

http://www.plataformaarquitectura.cl/2011/07/27/casa-keret-centrala/




Para que luego se quejen los que viven en estudios de 35 m2 diseñados por un arquitecto chuli piruli para el ministerio de vivienda...

lunes, 28 de febrero de 2011

Oficios de (in)cultura: Arquitectura


El sábado echaron este reportaje en la 2 donde de la mano de Alberto Campo Baeza e Ignacio Vicens se hacía un recorrido por el oficio del arquitecto.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que una buena parte del programa se centró en la ETSAM, donde nosotros estudiamos la carrera no hace tanto. En el recorrido se van dejando ver profesores y otros miembros de la profesión, como la decana del COAM.

Si traigo aqui el video es porque había muchos puntos de vista y algunas ideas que se vertían en el reportaje con las que no estoy muy de acuerdo, empezando por ese empeño que sigue habiendo en vender la arquitectura como se entendía hace varias décadas. Vaya por delante decir que tuve a Campo Baeza como profesor, y me pareció el mejor profesor de la asignatura de proyectos en cuanto a su capacidad didáctica que yo tuve, además creo que tiene proyectos muy interesantes, más los antiguos que los nuevos.
Dicho esto, no me parece que represente por dónde van los tiros hoy en día en la profesión, y por desgracia intuyo que tampoco era el objetivo del programa ir por esos derroteros. Sirva de ejemplo que de su proyecto de museo lo único que parece empeñado en que recordemos es que tiene las mismas medidas del palacio de Carlos V.

Otro punto duro es que exceptuando un par de alusiones muy de pasada, se hace poco hincapié en la situación convulsa por la que estamos pasando, y como exige y exigirá cambios importantes en las estructuras de los estudios y las formas de asociación en los mismos. De hecho, las declaraciones de Paloma Sobrini me han parecido bastante vergonzosas, sobre todo si se sabe lo que realmente está pasando en el panorama colegial.

En definitiva, me parece que se ha perdido una oportunidad estupenda para mostrar nuestra profesión, que con todas las cosas buenas que tiene está pasando por un muy mal momento, y que lo que menos falta le hace es que se siga vendiendo una imagen que hace tiempo que es una reminiscencia del pasado. El primer paso para superar un problema es reconocer que se tiene, y es una vergüenza que nosotros desde dentro sigamos proyectando esa imagen, y que haya programas que por no hacer un trabajo serio ayuden a que eso ocurra.

Aqui os dejo el programa

domingo, 30 de enero de 2011

Crisis y/o/u Oportunidad


Se dice que toda situación se asemeja a una moneda en que tiene dos caras opuestas. Las crisis no son la excepción, ya que esta palabra se asocia en un tándem rockambolesco a la palabra oportunidad.

Crisis/Oportunidad

La entrada de hoy busca dar un poco de seguimiento a la noticia que ha revolucionado el panorama nacional como un maná que está por caer del cielo, muy propio de nosotros... En las casas las madres increpan a los hijos a lanzarse a la embajada alemana, empujadas por el anuncio de que la nación más fuerte de la UE se está planteando reclutar empleados por estos lares.

La situación actual ha hecho que incluso las noticias aún sin concretar (poco se sabe aún de los puestos que se demandarán, los requisitos o las condiciones) hayan prendido en el ánimo colectivo de un país que ve como el 19% de sus jóvenes licenciados está en paro, y un 44% de los que trabajan lo hacen por debajo de su cualificación.

Yo veo la situación y me solidarizo con ese grupo como si formase parte del mismo, de hecho la propuesta de consolidarse puede ser una oportunidad estupenda y que redundará en beneficio del país, pero mucho me extrañaría encontrar más allá de nuestras fronteras cosas tan distintas y maravillosas como las que algunos pregonan. Ni mucho ni tan poco, no pequemos de gatillo fácil como siempre. No faltan voces que avisan de las posibles consecuencias de la desbandada de nuestros jóvenes mejor formados, tampoco gente que busca lanzar paralelismos con tiempos pasados en los que Alemania también fue el destino en tiempos de crisis.

Pero mi reflexión vuelve a centrarse en la moneda lanzada al aire: crisis/oportunidad. La situación envuelve muchas connotaciones, y cada uno tendrá su opinión sobre los desajustes que se están generando a raíz de las circunstancias que nos han tocado vivir a la gente joven en este preciso momento. No voy a entrar en eso, sólo os invito a que tiréis vuestra moneda e independientemente de lo que salga, elijáis vuestro lado sin victimismo y con la motivación a tope.

domingo, 16 de enero de 2011

El pueblo en la ciudad (fantasma)

Hace casi un año nos presentamos a un concurso de los 3 que estaban previstos en la localidade de Valdeluz. Aún por aquel entonces, con la crisis ya en pleno dominio sobre las espectativas especulativas, el aliento del AVE seguía inflando las esperanzas de crecimiento de aquella zona.
Hoy en cambio en el País Semanal aparece un artículo que arroja datos menos alagüeños. En el caso completo de Valdeluz se habla de "una mala partida de SimCity". Otro dato bastante chocante es que con el desasistido parque inmobiliario actual, juntando vivienda nueva, en proceso o projectada, se podría dar cabida a la población de Noruega.
Nos guste o no reconocerlo, y tal como ya venía avisando Gonzalo García en su web arqueting, en varios de sus artículos como "historia reciente de la profesión", La profesión tal y como la conocíamos se agota. Pero ese no es el tema a tratar hoy.
Para mi el dato más significativo del artículo son los efectos colaterales e inesperados que los habitates de estas ciudades "fantasma" se han encontrado: Gente que se saluda por la calle aunque no se conozca, niños montando tranquilamente en bici por las calles (cortadas al tráfico), reubicación de las dotaciones a lugares insospechados e incluso apertura de negocios a priori exclusivos para socios a todo el vecindario. En definitiva, la gente se comporta como en un pueblo, lo cual para alguien que siempre ha vivido en la ciudad no deja de tener su toque exótico (qué paleto soy a veces...). Mecanismos todos para dulcificar una situación dura y dificil que no deja de ser la que rodea y conforma el hogar de estas personas.
Dejando atrás estas anecdotas, están las incertidumbres que estos modelos de crecimiento tan invasivo (o evasivo) nos dejarán. Pero eso ya es macroescala, en la pequeña y como siempre, la gente se adapta para conseguir hacer de lo que tienen su hogar.

jueves, 13 de enero de 2011

Sociedad de consumo y cultura

Hoy en el diario El País, en la sección que lleva Anatxu Zabalbeacoa, se habla del libro que acaba de publicar la directora de comunicación del Instituto de arte moderno de Valencia (IVAM). En este artículo se hace referencia a la importancia de modelos más antiguos de museo basados en la cultura propiamente, frente al modelo actual basado en aspeto más tangenciales con el fin de una rentabilidad económica y social, lo que en muchos casos puede acercarlos más a parques temáticos que a museos.
Ha llovido ciertamente desde que Koolhaas nos hablase en su "Guide to go shopping" de cómo en grandes espacios dedicados a otras funciones, como aeropuertos o museos, las tiendas se habían convertido en el principal motor económico de estos centros, y no el que se suponía el motivo obvio: tasas en el caso de aeropuertos o entradas y contribuciones en el de los museos.
Pero es interesante la crítica que se vierte de cómo ese modelo puede degenerar arrastrando consigo a los museos, rebajando el nombre de grandes instituciones, y más preocupante aún, desfigurando el fin original de los museos que no es otro que la difusión y enseñanza de la cultura artísitica. En este sentido también tiene unas palabras para el mal uso de la arquitectura, que al igual que las tiendas o los restaurantes con glamour, no es suficiente para garantizar el exito de estos museos por si solos. Para esto compara los destinos opuestos de dos Guggenheims: el de Bilbao y el de Las Vegas. Aunque me pregunto si cuando hace esa referencia no estará pensando también en parte a la ampliación diseñada por Sanaa del IVAM.
La sociedad evoluciona, y ahora la frase de moda es que a día lo único constante es el cambio, "el cambio acelerado". Esa voracidad de renovación se transmite también a los modelos de consumo, culturales y de enseñanza. Pero ¿están todos lo modelos preparados para servir a esa aceleración sin devaluarse o caer en el intento?

martes, 4 de enero de 2011

¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?

Hoy en el diario El País aparece un artículo de Tusquets a raíz de la reciente consagración por parte del Papa de la Sagrada Familia y de su casi total culminación. El hilo de la entrada es la opinión enfrentada del autor del artículo consigo mismo hace varios años, en su etapa de estudiante. Por aquel entonces protagonizó un ferreo enfrentamiento contra la continuación de la obras, ya que al haber sido destruida la mayoría de documentos gráficos de Gaudí durante la guerra civil, la continuación debería ser cuando menos una interpretación. Hoy en cambio, y tras visitar la obra con dos expertos en la misma, dice habe cambiado de opinión, no sin puntualizar las dudas que le provocan las soluciones decorativas llevadas a cabo y los elementos artísticos aún por determinar.
Hace varios años, en 2002 si no recuerdo mal, yo mismo junto a varios compañeros de escuela visité las obras. Obviamente por aquella época distaba mucho de estar acabada, por lo que no puedo ejercer ninguna valoración hasta que pueda volver a visitarla. Sí que es cierto que la recuerdo con la mágia especial que envuelve a las cosas a medio camino, ya sea de su decadecia como puede ser el Coliseo de Roma, como en proceso de su construcción como en el caso de la Sagrada Familia. Es como la diferencia entre los libros y las películas, los primeros siempre dejan la puerta abierta a mayor interpretación, te permiten fantasear con como imaginarías la obra acabada.
Pero lo que de verdad me ha hecho reflexionar en este artículo es el cambio de postura de Tusquets. Frente a la imagen rebelde y reivindicativa de juventud, la posición más sosegada y sesuda de la madurez... aunque mi cinismo no puede evitar pensar en una tercera vertiente, más política y de compromiso con las instituciones y ciudad en la que vive y ejerce. Pero eso ya es bastante más subjetivo. Lo que de verdad veo apto para el debate es la postura de la convicción total frente a la evolución (o incluso confrontación) inevitable y necesaria que da el aprendizaje y la experiencia.
Lo más importante es que con la Sagrada Familia casi terminada, ya tengo otra excusa para volver a esa maravillosa ciudad que es Barcelona.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Revista Accesit



La revista Accésit es un medio gratuito de difusión de concursos de arquitectura, entre otras muchas cosas relacionadas con la profesión. Hoy nos gustaría hacer hincapié en el editorial de su segundo número:

"Con el tiempo, a la disminución de encargos privados se une la escasez de convocatorias de concursos, siendo las condiciones de estos cada vez más restrictivas, con honorarios más bajos y poco accesibles a los jóvenes arquitectos.
La realidad está delante nuestro aunque a veces no nos atrevamos a mirarla de frente, o al menos a actuar en consecuencia.
En esta ocasión Gonzalo García, arquitecto y consultor especializado en gestión y marketing para arquitectos, trata la problemática desde el punto de vista económico, con un ejemplo claro de cómo poder afrontar la situación. Nos hace replantearnos ese tema que solemos dejar de lado, pero que resulta primordial a la hora de plantearse el participar en un concurso de ideas o una licitación.
Aún así, no dejamos de observar cómo la vocación se antepone en la mayoría de los casos a lo económico y cómo probablemente de no ser así los resultados obtenidos no alcanzarían los niveles de calidad al que llegarían si fuesen otras las condiciones.
Entendemos que conseguir el equilibrio entre esos aspectos puede resultar a veces complicado, pero está en nuestras manos poder, poco a poco, conseguir mejorar esa situación."

Es interesante la exposición de un problema creciente en el mundo de los concursos de arquitectura, así como la reflexión que se hace sobre las posturas actuales.

El problema llega en el punto en que tenemos que discernir entre si la postura expuesta se ciñe realmente a una visión romántica del profesional enamorado de su profesión que suple con dedicación los problemas que van surgiendo. En que punto este romanticismo y esta vocación nos han llevado a canibalizarnos y provocar una tendencia que arrastra al colectivo a una guerra fratricida que lejos de mejorar la competitividad, provoca una degradación de una profesión que más allá del gesto profundo del diseño, engloba una responsabilidad mayor.
Gustamos en llamarnos colectivo porque suena muy cool, pero rara vez escenificamos (ni que decir interiorizamos) lo que conlleva. Pero la realidad es que estamos rompiendo las reglas para beneplácito del resto de actores que forman parte de la dinámica que engloba esta profesión, convirtiéndonos en parias cuando deberíamos ser directores de nuestra profesión y actores principales en el modelo laboral de nuestra industria de la construcción. Nos hemos dejado arrastrar a una situación insostenible amparados en las ideas hermosas sobre vocación y compromiso que vierten sobre nuestro oídos aquellos que nos han quitado la silla, ya sean compañeros, promotores, políticos o cualquier otro.
Me encanta mi profesión, pero esa palabra lleva implícita que pueda vivir de ella, y no tener que cargar con la responsabilidad que conlleva cobrando menos de lo que gana un reponedor de supermercado que deja sus obligaciones al salir por la puerta del vestuario.
Eso no es vocación, es no tener ni idea de economía básica ni de lo que implica ser un empresario o trabajador autónomo.
En fin, queda abierto el blog a la opinión de la gente. Empieza con fuerza la bitácora de Af4!